Política, tudosis

17 mayo 2015

Votar a corruptos, ¿es pecado?

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“Un ciudadano que deja que le invada la corrupción no es cristiano, ¡apesta!”. Así de contundente ha sido el papa Francisco con la corrupción. Nada de cogérsela con papel de fumar, como hacen algunos políticos: que si estar imputado significa que no hay todavía sentencia, que qué hay de la presunción de inocencia… Ahora que toca meter la papeleta en la urna, una de las cuestiones que plantearse es si cuando votas a candidatos sobre los que pesa la sombra de la corrupción o que se han rodeado de corruptos es porque apruebas sus comportamientos o los minimizas con el clásicotodos son iguales frente al miedo que producen las nuevas formaciones.

 

Decenas de imputados van en las listas del próximo 24 de mayo, y muchos volverán a ganar. “Hay una parte de los votantes para los que su partido es una religión. De la misma manera que creen que el papa es infalible porque es un dogma de fe y no lo cuestionan, votan a un candidato apoyándose en las creencias más que en las ideas. Ortega y Gasset decía que las ideas las sostenemos nosotros y las creencias nos sostienen a nosotros. Para defender las ideas hay que tomar una postura activa, razonar y argumentar, mientras que las creencias son pasivas y se saltan todos los filtros”, explica el psiquiatra Benito Peral.

 

Solo desde la fe puede Esperanza Aguirre lograr hacerse con el Ayuntamiento de la capital, después del florecimiento de cargos de su confianza imputados por corrupción que han crecido bajo su gestión al frente de la Comunidad y del partido en Madrid. Uno de los ejemplos más llamativos, al haber sido cuna de la Gürtel y la Púnica. “Hay un 30% de madrileños que le dan un crédito incondicional. Valoran su descaro, su seguridad, su optimismo y que jamás duda. Transmite credibilidad, y no hay cosa más subjetiva en las encuestas que evaluar los componentes de la credibilidad de un líder. Sus votantes la creen y punto. Algo difícil de entender para ese 55% al que produce rechazo”, dice Belén Barreiro, directora de la demoscópica MyWord.

 

En este contexto, preguntamos a tres ministros de Rajoy, el presidente de un Gobierno mayoritariamente católico, sobre si es pecado votar a corruptos, a los que roban. “No me gustan las generalizaciones. Hay ocho mil y pico alcaldes y habría que mirar caso por caso. A lo mejor, los votantes valoran otras cosas. No se puede obviar la presunción de inocencia de los imputados, aunque en el caso de Rus, por ejemplo, todos los indicios le señalan y nosotros queremos que se vaya”, argumenta el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso. Cristobal Montoro, de sólidas creencias religiosas, nos mira implorante y abriendo las manos nos espeta: “¿Pero cómo os voy a contestar a eso?”. Ana Pastor, ministra de Fomento, en cambio, lo elude a su manera: “Que cada uno responda de sus actos, a los corruptos que les juzguen los jueces y les lleven a la cárcel si son culpables. Pero las personas honorables y honradas, que somos mayoría en política, no tenemos que entrar en esas valoraciones”.

 

Seguimos sin encontrar sentido a que la corrupción sea el segundo problema para los españoles, detrás del paro, según el CIS, y que en las encuestas de intención de voto se sigan apoyando comportamientos alejados de la ética exigible a cualquier cargo público. Para Juan Moscoso, portavoz económico del PSOE, otros de los partidos tocado por la corrupción, “los votantes no le dan importancia al tema. Está ya comprobado que la corrupción no se castiga electoralmente. Es propio de la doble moral que hay en un importante ámbito de la sociedad”. Es parte de esa idea que sobrevuela como el polen en primavera, de que la corrupción es inherente al ser humano y por tanto, nadie está libre de caer en ella. Una justificación más para evitar taparse la nariz a la hora de elegir la papeleta. “Hasta el papa ha dicho que es pecado”, dice con ironía Carles Campuzano, diputado de CiU, otra de las formaciones afectadas por la costumbre de meter la mano, que lidera la familia Pujol. “Los votantes de izquierdas, de derechas o de centro siempre han sido indulgentes con sus partidos en cuanto a la corrupción se refiere. Lo cual significa que somos una sociedad democrática con una cultura política tierna y joven”, añade Campuzano.

 

Para muestra de que la lucha contra la corrupción resulta estéril en las urnas, UPyD. Un partido amenazado con desaparecer del mapa a pesar de haber liderado las denuncias más importantes de corrupción en el sistema, estando presente en 64 denuncias, que han permitido investigar casos como Bankia o Rato. “El que vota a alguien sabiendo que es corrupto es consciente de que colabora con la corrupción. Se trata de un voto sectario que tiene un espíritu crítico nulo. Eso provoca que la democracia nos parezca fallida, pues transmite la idea de que da igual lo que hagas, que te seguirán votando”, opina Carlos Martínez Gorriarán, diputado de de UPyD.

Ora pro nobis, miserere nobis. O lo que es lo mismo, ten piedad de nosotros.

 

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17 mayo 2015

Carmena-Aguirre: duelo en las calles de Madrid

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Manuela Carmena y Pablo Soto de Ahora Madrid, primero escuchan a la gente y luego responden

Nos vamos de acto de precampaña con la jueza Manuela Carmena y la lideresa del PP de Madrid, Esperanza Aguirre. Ambas saben que la otra es su principal rival. En este duelo en las calles de Madrid, ninguna teme mostrarse tal cual es. Después de que Aguirre “metiera la pata” -tal y como ha reconocido ella misma- al decir que Carmena no había opositado para juez, la candidata de Ahora Madrid ha tomado las riendas y ha establecido las normas para un debate electoral: los datos deben estar consensuados previamente en un panel para no perder el tiempo lanzándose cifras a la cara. Esperanza Aguirre asegura haber aceptado tras hablar con Carmena, aunque tiene claro que los logros de los que más presume, como el bilingüismo en los colegios o las listas de espera, saldrán a relucir.

 

A Carmena se le acercan ciudadanos que quieren conocerla antes de votar y a los que acaba conquistando con ideas cargadas de autoridad moral, como sucedió en el acto con los vecinos de Retiro -uno de los distritos con renta más alta- a las 19:30 del lunes, que atestaban la amplia explanada de la Junta Municipal. Huyendo del antiguo formato mitin, gente de todas las edades tomaba el micrófono para expresar sus inquietudes o sugerir mejoras. En un pequeño estrado, Carmena, Pablo Soto, Nacho Murgui y Concha Cano, rodeados de centenares de curiosos, contestaban y tomaban nota. El objetivo es recuperar los barrios para sus habitantes y que participen directamente en su configuración.

Esperanza Aguirre con María San Gil en el chester hinchable de campaña

A Aguirre le rodean fans entregados que compran automáticamente propuestas que no necesita ni pronunciar. “¿Es que nadie me va a preguntar cuáles son mis propuestas?”, soltaba con cierta ironía ayer por la mañana a la abundante prensa y al puñado de jubilados que la rodeaban en su sofá chester hinchable en la entrada del centro comercial de Arturo Soria a las 10:30. A su lado, María San Gil, un icono de la lucha de las víctimas del terrorismo cuya sola presencia sirve para sacar los colores a Rajoy, al que dejó plantado hace siete años por blandengue y poco claro. La presencia de San Gil era el golpe de efecto. A pesar de que Aguirre no estaba satisfecha con el escaso público de avanzada edad, tal y como reprocha a una persona de su equipo porque de primeras no localiza muchas cámaras: “No se puede llegar a los actos una hora antes”, espeta; lo que importa es el impacto en los medios.

 

Los votantes de toda la vida -a los que ahora cuesta sacar de casa para apoyar al partido o se sienten más próximos a Vox- tenían su ración a pesar de que San Gil nos insistiera en que “no, ni hablar, no voy a volver. Después de ocho años se vive muy bien fuera de la política. Este aspecto que dices que tengo es por eso, por estar alejada”. ¿Pero eres consciente de que con las dos juntas, lo que se va a interpretar es que le dais una patada a Rajoy? “No puedo hacer nada con lo que interpretéis los periodistas, pero después de estar tanto tiempo fuera de la política, la verdad es que yo estoy aquí para dar un abrazo a una amiga, como es Esperanza Aguirre, que me parece una política de primera, un animal político”.

 

Son dos maneras distintas de abordar la estrategia electoral municipal. La de Carmena está centrada en convencer en la distancia corta, ganándose uno a uno los votos. La de Aguirre busca la amplificación mediática, ya sea un chotis en inglés o la utilización de la imagen de María San Gil, que se escurre en cuanto puede.

 

Carmena trata de implicar a la gente en su propia ciudad, que “Madrid sea la capital del abrazo”, y habla de cómo acabar con las desigualdades “porque no puede ser que los hombres en el distrito de Salamanca tengan siete años más de esperanza de vida que los de Orcasur”, cuando solo les separan 15 kilómetros. Una de las fórmulas para acortar distancias es la participación, en la que está volcado Pablo Soto, el creativo desarrollador premiado internacionalmente, que venció a las discográficas en una demanda millonaria por P2P y que es una de las joyas de la corona de Ahora Madrid: “Con los presupuestos participativos e iniciativas ciudadanas que acaben en consulta vinculante, vamos a dar el poder a la gente. En Reikiavik, París o Portoalegre ya se gestionan de forma abierta un porcentaje de las inversiones. Se presentan proyectos, tanto del Ayuntamiento como de particulares, se ponen en una plataforma, y se eligen por mayoría. En Reikiavik, por ejemplo, la gente va metiendo en una especie de carrito de la compra las inversiones prioritarias, no solo por Internet, sino también presencialmente, y el sistema coge las más consensuadas. La lucha contra la desigualdad es el eje de nuestra candidatura, y la participación es la herramienta”. Soto está creando la herramienta para que se materialicen las demandas ciudadanas y conecta con la gente más joven, la que no necesita que le expliquen cómo se hace.

 

Aguirre no necesita descender a la arena, aunque cuando se le acerca un representante de la Iglesia Evangelista de Ciudad Lineal le escucha y pide a uno de los miembros de su sequito que apunte. No hay más peticiones, solo halagos. La prensa es esencial. “Tranquilidad y buenos alimentos, que cabéis todos”, dice a los cámaras mientras ella misma sujeta varios micrófonos en la mano, sentada en el chester con San Gil y dos señoras de las que la siguen habitualmente. Está en su salsa. Aprovecha para señalar que la ex dirigente vasca es el ejemplo de militante del PP, y también para vender su autenticidad frente al disfraz de socialdemócratas que se han calzado sus adversarios políticos, a los que mete en el mismo saco, excepto a Carmena, por la que muestra el respeto de quién mira a su rival de igual a igual.

 

Toca entrar en el Arturo Soria Plaza y saludar a los dependientes de las grandes cadenas, como si fueran los pequeños comerciantes de antaño. Sus seguidoras entran en Zara Home detrás de su ídolo, y observan cómo elogia la ropa de bebé y las sabanitas de cuna. “Se nota que tiene nietos”, comenta una de ellas. “No aparenta los años que tiene, va muy moderna”, le contesta la amiga jubilada. Las muñecas, rodeadas de pulseras de hilo y de cuentas multicolor, vaqueros pitillo, botas de ante con tacón rotundo y una chaqueta étnica, le dan ese aire juvenil a los 63 años que comentan las señoras. Carmena, de 71 años, es más sobria, aunque su abriguito primaveral en crudo de manga tres cuartos en contraste con camiseta drapeada y pantalón negros muestran que está a la última. Y es que la calle es el mejor lugar para captar tendencias. Incluso estilísticas.

 

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17 mayo 2015

Los candidatos del PP y el PSOE se pasan a la marca blanca

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Las siglas PP y PSOE están quemadas. Hasta sus miembros lo reconocen. Frente a ese deterioro, Juan Goytisolo plasmó con su “Digamos bien alto que podemos” en su discurso del premio Cervantes ante los reyes y la élite cultural, la tendencia mayoritaria en la calle de alardear espontáneamente del voto hacía Ciudadanos o Podemos. No hace falta ser un Cervantes, basta con contabilizar en la barra del bar o en el mercado las veces que oyes “Yo voy a votar a Podemos/Ciudadanos”.

Monago, candidato del PP en Extremadura, uno de los que huye de las siglas

En este contexto, los candidatos de los partidos de siempre, contaminados también por las manifestaciones que escuchan a su alrededor, buscan una marca blanca con la que lavar la mala fama que arrastra la marca comercial que les amparaba hasta ahora. Algunos todavía se autoengañan con teorías trasnochadas sobre el voto oculto, especialmente el PP, pero desde hace meses, los estrategas y demoscópicos de los dos principales partidos saben que “el voto vergonzante, el que se esconde, ya no tiene el peso del pasado. Mi hipótesis es que la gente no dice que va a votar a PP y PSOE porque realmente no lo van a hacer. Desde las elecciones europeas vimos que no había tanta diferencia entre intención de voto directa y lo que luego ocurrió, y en las elecciones andaluzas confirmamos que la intención directa y sin cocina era la más próxima a la realidad”, explica uno de los estadísticos próximo a los socialistas.

 

“El PP hasta ahora era una buena marca con candidatos mediocres. Esta es la primera vez en la que la marca es peor que sus candidatos. De ahí que los barones autonómicos estén tratando de borrarse el tatuaje PP del brazo. En eso están Monago o Feijóo entre cientos de dirigentes”, reconoce uno de los asesores de Génova. Aunque el ejemplo perfecto es el de la lideresa Esperanza Aguirre, que ha logrado hacer de su nombre una marca antagónica al PP de Rajoy, a pesar de la lista de corruptos que han crecido a su sombra.

 

En los últimos meses, las marcas jóvenes están marcando el paso. Gozan de liderazgos potentes -Iglesias y Rivera- y votantes que les publicitan. Declarar el voto a uno de los dos nuevos conlleva el placer añadido de soltar una coz a los tradicionales. Conscientes de la situación, candidatos como Ángel Gabilondo han pillado al vuelo que la marca blanca es un activo. El manifiesto Sí a Gabilondo, con el que 300 intelectuales respaldan su candidatura a la comunidad de Madrid incidiendo en su independencia, es una muestra. El director creativo y fundador de la agencia de publicidad Sra. Rushmore, responsable de la campaña más innovadora de Zapatero, tiene claro que “es difícil luchar contra la fuerza del voto ilusionante, por eso se cacarea tanto. Hay dos partidos nuevos que hacen que la gente exprese su apoyo sin necesidad de preguntar. Lo que no va a funcionar igual es ocultar la marca, porque los candidatos están irremediablemente asociados a sus siglas”.

 

“La imagen del PP es tan potente, que por mucho que lo intenten algunos, es complicado jugar a ocultarla con éxito”, reflexiona el diputado popular Gabriel Elorriaga sobre los intentos de ciertos colegas de tomar distancia de lo que representa Génova. Y es que la confirmación de Rajoy de que volverá a ser candidato ha puesto aún más nerviosos a los que se examinan en mayo. “La ventaja del PSOE respecto al PP es que ya hemos afrontado la renovación del discurso y de las caras, pero en el PP no lo han hecho todavía, y la intervención de Rajoy diciendo que se presenta no hace más que aplazar la renovación pendiente”, dice Soraya Rodríguez, ex portavoz del PSOE.

 

No solo los votantes no ocultan su voto, sino que parece que algunas de sus señorías dejan de estar ciegos ante la realidad y son capaces de asumir el coste general que para la clase política -entendiendo por clase política a los que se sientan en el hemiciclo- tiene el continuismo del sexagenario Rajoy. “Me pateo la calle en Cataluña y siento que la gente está harta de nosotros. Me lo dice todo el mundo. La corrupción y la crisis económica han quemado a PP, PSOE y CiU sobre todo”, añade Josep Sánchez Llibre, diputado sénior de CiU.

La quiebra de las siglas ha dejado desnudos a candidatos tan alcanforados como Rita Barberá o León de la Riva, el alcalde de Valladolid, a los que ni su propio partido es capaz de desalojarles a pesar de ser un lastre y la antítesis de lo que se lleva esta primavera-verano.

 

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17 mayo 2015

La ‘honorabilidad’ de los corruptos

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Rato y Blesa, dos hombres y un destino

Cada vez que la palabra honorabilidad se liga a un caso de posible corrupción política, ya no es que muera un gatito, es que es la prueba de que al honorable en cuestión le están enterrando. El concepto que estos días se ha usado con Rato, también se ha empleado con Pujol -al margen del protocolario trato de molt honorable-, y hasta Pablo Iglesias sentenció a su entonces novia con tan lapidario concepto: “No tengo ninguna duda de la honorabilidad de Tania“. Después, la sacó de su vida.

 

“Honorabilidad nos remite a la Edad Media, a la época de los señores feudales, como si fuese un título del que el resto carecemos. Da la impresión de que la honorabilidad existe al margen de las acciones. Es un concepto de clase, como el de ser de familia bien, algo intrínseco. Y esos lugares comunes los usan incluso los que deberían luchar contra ello”, reflexiona Gaspar Llamazares en pleno debate sobre los nombres de cargos públicos que figuran en la lista negra de 715 evasores fiscales: allí, el director de la Agencia Tributaria ha amenazado con darlos a conocer a final de año, espetándole al socialista Pedro Saura que “de entre 29.000 contribuyentes, habrá de todo”. Eso se ha interpretado como aviso para navegantes, refiriéndose a jueces, políticos de diversos partidos o altos cargos de la Administración.

 

La extensión de la sospecha que deslizó Santiago Menéndez ha prendido inmediatamente, sobre todo entre algunos diputados del PP, que hoy trataban de lavar su honorabilidad en los pasillos del Congreso, como Martínez Pujalte, quien bastante irritado despotricaba en alto por que se “siembren dudas, pues provoca que te miren con recelo. O se dicen los nombres o te callas, porque yo no he regularizado nada”. Pedro Saura es de los que consideran esencial la publicación de los nombres “para esclarecer dudas, por el bien del sistema y porque nos vacuna para que no vuelva a haber amnistías fiscales que dañan la democracia. Se pueden publicar los nombres en una comisión de investigación y modificando la legislación tributaria. No creo que entre esos 300 cargos públicos, haya muchos políticos”.

La honorabilidad tiene una segunda lectura que trasciende al mero hecho de mantener una imagen limpia y pura como resultado de una conducta ejemplar y transparente. Va más allá de comportarse tal y como se exige que lo hagan los demás. Para los que dominan el lenguaje político, “cuando se tira de honorabilidad para referirse a una figura o a un compañero, se refieren a que no han utilizado el cargo público en beneficio propio, sino en beneficio de terceros, ya sea el partido o el Estado, como si fuera una descarga. Aunque luego, la realidad arruine la justificación. Se emplea cuando no hay más argumentos, y se suele confundir con la presunción de inocencia”, tal y como explica un experimentado asesor presidencial.

 

En torno al honor y la decepción, ni tan siquiera Montoro ha logrado ocultar sus sentimientos. En conversación sin micrófonos con un nutrido grupo de periodistas, en mitad de la escalera del patio del Congreso, ha reconocido estar “enfadado y dolido”, aludiendo sin citarle a Rodrigo Rato, su antiguo jefe y mentor. Porque en salvar el honor, todos quieren ser los primeros. Para quitarse de encima la utilización política que Hacienda viene haciendo de los datos fiscales de los contribuyentes durante esta legislatura, el ministro ha asegurado que él no ha visto los nombres de los 715 señalados, a pesar de que a la vez es capaz de adivinar que no habrá otro apellido tan sonado como el del ex director del FMI.

 

“La honorabilidad es un concepto subjetivo. En el Estado de derecho solo hay legalidad e ilegalidad”, remata Juan Moscoso, del PSOE, quien recomienda leer al filósofo Javier Goma, autor de Ejemplaridad Pública, que observa: “Por un lado, ejemplaridad sugiere ese plus de responsabilidad moral extrajurídica, exigible a todos pero en especial a quienes se desempeñan en cargos financiados por el presupuesto público. Por otro, la ejemplaridad no admite una parcelación en la biografía entre los planos de lo privado o lo público -artificio válido en Derecho, no en la realidad- porque denota aquello que Cicerón denominó ‘uniformidad de vida’, una rectitud genérica que involucra todas las esferas de la personalidad”.

 

Quien elaboró el argumentario del Gobierno aseverando que el caso Rato es un tema personal es que sigue pensando que los ciudadanos somos idiotas.

 

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23 abril 2015

El transfuguismo “hipster”

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Ni bicicleta, ni barba, ni tupé. Lo hipster de verdad es ser tránsfuga. El cambio de chaqueta de toda la vida en su acepción moderna se vincula a la reorganización de fuerzas políticas, consustancial a esta segunda transición que presuntamente liquidará el régimen del 78, mientras que el denostado transfuguismo clásico siempre ha señalado a los políticos que se pasan a otro partido con la intención de provocar un cambio de poder y con intereses poco lícitos. Serían los mercenarios, en palabras de Felipe González. Este es el debate que nos hemos traído en los pasillos del Congreso con diputados, después de que Rosa Díez acusara a Ciudadanos de ser un partido de tránsfugas.

“Hay que ser muy minucioso con el significado de transfuguismo” -nos contesta Albert Rivera desde el Parlament-, “porque responde a un fraude electoral a los ciudadanos. Es cuando un político cambia una mayoría distinta a la que ha sido elegida para apoyar proyectos ligados en algunos casos a la corrupción, como por ejemplo, la aprobación de un plan urbanístico. Rosa Díez está intentando confundir la crisis interna de UPyD con personas que están cambiando de militancia. Si para ella un tránsfuga es el que primero milita en un partido y luego en otro, es lo que ella hizo. De todas formas, no le hemos dado importancia, porque con los 37 años que lleva en política y habiendo suscrito el PSOE, que fue su partido, el pacto antitransfuguismo, resulta poco serio que intente vincularlo con nosotros”, responde el líder de Ciudadanos, a cuyo partido Rosa Díez que ha acusado de fomentar el transfuguismo.

En el entorno de UPyD contrasta la fluidez que defienden una parte de sus dirigentes con el empecinamiento de Díez. Donde ella parece ver un ataque, otros consideran que “en un contexto en el que las fronteras ideológicas son más débiles y ya se adivina una segunda transición, el transfuguismo es una situación derivada del fin del bipartidismo”. Todos los diputados consultados coinciden en que hay tránsfugas y tránsfugas. Irene Lozano, que disputará el liderazgo a Rosa Díez en su próximo Congreso, tiene clara la fidelidad: “Me quedo en UPyD porque un partido es también la gente que lo forma. Aunque el proyecto puede coincidir con el de Ciudadanos en ciertos aspectos, yo he desarrollado el nuestro con gente muy buena, y el transfuguismo tiene ese matiz importante de sacrificar el trabajo de esa gente tan solvente”. En el aire flotan los casos de Baleares, donde el grupo de UPyD se pasa con el pack completo a Ciudadanos, y el caso de Asturias, donde “Nacho Prendes, que ya estuvo con nosotros cuando no teníamos implantación nacional y por eso se presentó con UPyD, vuelve con nosotros”, recuerda Rivera.

Las fugas de partido a partido están tan de moda que hasta Felipe González ha tenido que tomar cartas en el asunto advirtiendo contra el transfuguismo “mercenario” y el “lío” que había con los tránsfugas en su tiempo, mientras que ahora están “sacralizados”. Lo trae a colación Meritxell Batet cuando comentamos con ella y Juan Moscoso, ambos en la Ejecutiva de Pedro Sánchez, los cambios de chaqueta. “Ahora es muy cool porque está cambiando el concepto. Entra dentro de este nuevo relativismo en el que todo lo que va contra los partidos tradicionales está bien visto”, reflexiona Moscoso. Batet también incide en la tendencia a aceptarlo como lo natural, cuando antes era un escándalo. “No hemos analizado lo suficiente qué habría pasado si IU hubiera integrado en sus siglas a los dirigentes de Podemos”, remata la diputada catalana.

Las especulaciones sobre lo que pudo ser y no fue solo conducen a la melancolía. O eso creen en IU: “Fueron los de Podemos los que no se quisieron venir con nosotros antes de las Europeas, porque no estaban de acuerdo con el método de elección de los candidatos”, explica José Luis Centella, portavoz de IU, quien pone especial énfasis en diferenciar las clases de tránsfugas. “Hay que distinguir sobre qué tipo de tránsfugas estamos hablando. Los que se van de un partido y montan otra organización, como es el caso de Convocatoria por Madrid, no se puede decir que sean tránsfugas. Por ejemplo, Tania Sánchez no lo es. Transfuguismo es cuando te llevas tu acta y provocas un vuelco de poder. No sé de dónde sale la idea de que nosotros estamos teniendo muchas fugas a Podemos, por lo menos a nivel de militantes.Tenemos 60.000 militantes, pero no recuerdo casos que se hayan ido en bloque a otros partidos. Tampoco los dirigentes, solo uno de Castilla La Mancha se ha pasado a Podemos. Ciudadanos también está haciendo mucho daño al PP, no solo a UPyD, y Podemos al PSOE, aunque en los partidos más pequeños nos perjudica más”.

El famoso pacto antitransfuguismo, que data de 1998 y que se ha actualizado en dos ocasiones a golpe de bofetada tránsfuga, duerme desde el 2011 en un cajón. Sin embargo, ahora los consultados lo citan, incluido el secretario de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, que matiza como el resto: “El tema es delicado, no es lo mismo pasarse de una fuerza a otra que hacerlo con la intención de modificar una mayoría votada. El tranfuguismo inaceptable es el que, teniendo 11 votos el PSOE y 10 el PP, uno del PSOE se pasa al PP o viceversa. Es difícil saber cuánto hay de egoismo personal en mejorar tu carrera, pero es lícito”. Al final, lo llaman transfuguismo y no lo es. O todos dejan abierta una puerta… giratoria.

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23 abril 2015

Por qué en el PP apuestan por elecciones en septiembre

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El presidente comienza a ser un lastre para los suyos

 

Cuatro palabras en labios de Rajoy, “un par de meses”, deslizadas como al desgaire -o no- en la entrevista del lunes de Pascua en RNE han desatado las interpretaciones de los más agudos dirigentes y diputados. “Cuando dijo: ‘Las legislaturas deben completarse, es lo normal, pero si se adelantan un par de meses tampoco pasa nada’, ya entendimos a lo que se refería”, comenta un diputado con experiencia de gobierno. El oráculo de La Moncloa ha hablado, y dado su hermetismo habitual, pitonisas y sacerdotes del PP expertos en marianología se han lanzado a analizar las señales que el complicado Brujo Rajoy esparce a sus alrededores, y que abren la posibilidad de que las elecciones generales se adelanten a finales de septiembre o primeros de octubre, incluso contemplando los resultados del 24 de mayo, previsiblemente malos en las comunidades, mejores en los ayuntamientos.

Si el primer augurio para el adelanto electoral es el par de meses, el segundo han sido las órdenes transmitidas al Grupo Parlamentario Popular. “Ojo con cómo organizan las vacaciones. Es más que probable que tengáis que trabajar en julio y en agosto”, les han trasladado desde arriba, lo cual significa que les van a pedir papeles para hacer los Presupuestos Generales del Estado.

 

La tercera señal se deriva de la segunda. Cada vez hay más creyentes en que habrá Proyecto de Presupuestos incluso aunque no dé tiempo a aprobarlo. Este mes se presenta en Bruselas el Plan de Estabilidad y en junio el techo de gasto. “Son las líneas maestras que nos obligan a retratarnos”, recuerdan en el entorno del ministro Montoro. Con esos números hechos, no cuesta gran cosa presentar un Proyecto de Presupuestos con contenido más social, que se pueda utilizar como arma con promesas claras en la campaña electoral. “Presentar el Proyecto da una imagen de responsabilidad, y además serán los más gloriosos de la legislatura, recogerán los frutos y se podrán pactar con el PSOE” avanza una señoría, de las mejores pitonisas del PP. Eso sí, “siempre manteniendo bajo control el déficit. Habrá caramelos, sí”, pero sin permitir el coma diabético, nos insisten desde Hacienda.

Hay un cuarto presagio, este muy curioso y aleccionador de los nuevos tiempos, y que recogemos de uno de los mejores asesores de Rajoy: el cambio horario. El 25 de octubre de 2015 se vuelve al horario de invierno, “y a partir de entonces, se ve más la televisión. Al PP no le interesa que se vea más televisión. La oposición nos la hacen los partidos extraparlamentarios -Ciudadanos y Podemos- desde las teles”. Nunca se nos hubiera ocurrido, pero parece que no está mal traído.

El quinto argumento es más un dato que una señal lanzada por el oráculo. Los datos del paro siempre son muy buenos para julio y agosto, los meses del turismo, y se leen en septiembre. A partir de octubre, se desaceleran, y hasta Navidad no se recuperan. Mejor convocar las elecciones generales con buenas cifras recientes, después del verano. Dada la obsesión de Rajoy por seguir teniendo la mejora de la economía como directriz central para su campaña, incluir la reducción del paro en verano como otra señal que meter en la bola mágica es una obligación. No hace falta ser ningún gurú.

Las elecciones catalanas anunciadas por Mas para septiembre serían el sexto motivo para convocar las generales también el mismo mes. Aunque entre los populares hay serias dudas de que Mas vaya a convocar. “En las municipales, se espera que Guanyem funcione muy bien en Barcelona, y fuera del núcleo urbano crecen las CUP, y CiU baja muchísimo, pero ERC tampoco se queda con esos votos. ¿Se van a arriesgar Mas y Junqueras a perder el Govern?”, explica un diputado muy enterado de las encuestas que se manejan internamente, en las que el PP catalán lo tiene crudo.

Ahora solo falta abrir las apuestas, y eso que ya se están adelantando los propios populares. “Yo apuesto a que consumirá la legislatura por completo, lo que pasa es que es que está preparando el terreno en previsión de que los resultados de mayo sean peor de lo esperado y de que los delfines intensifiquen la batalla por la sucesión”, concluye un dirigente de los que conoce a Rajoy de tiempo inmemorial.

 

 

 

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23 abril 2015

Por qué el final del juego ‘la puta y la Ramoneta’ puede esperar

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Los nacionalistas, las otras víctimas de Podemos y Ciudadanos

La irrupción de Podemos y Ciudadanos en el panorama electoral ha levantado expectativas políticas de cambio solo comparables a las de principios de los años 80 del siglo pasado. Se traducen en el mantra: “es la hora del fin del bipartidismo PP-PSOE que ha pilotado 35 años de democracia española”. De la prosperidad electoral de los dos nuevos partidos se deduce también una segunda derivada, no tan manoseada como la del ocaso del bipartidismo, pero camino de ello: “el fin de los nacionalistas -CiU y PNV- como partidos bisagra”. Oiremos hablar de ello con mayor intensidad a medida que se acerquen las elecciones del 24 de mayo y el PNV lo ha tenido muy en cuenta a la hora de celebrar el Aberri Eguna de este 2015.

 

En esa dirección apuntan algunos demoscópicos de renombre, politólogos y sobre todo, tertulianos que recuerdan con poco agrado el papel de catalanes y vascos -en ocasiones también Coalición Canaria- como muletas de González, Aznar y Zapatero. Es creencia extendida entre sectores de la derecha y de la izquierda, aunque estos últimos lo dicen con la boca pequeña, que las concesiones autonómicas y económicas ganadas por CiU y PNV del Ejecutivo de turno a cambio de esos apoyos, “no han hecho sino acentuar la desigualdad territorial en España, entregando a la Cataluña de CiU y al PNV ventajas que ahora, a la vista de lo que sucede con la crisis, ponen de manifiesto que han aumentado la desigualdad entre territorios, contribuido a romper el principio de solidaridad entre las diferentes comunidades y acentuado el independentismo radical”, reflexionaba hace unos días un destacado miembro de UPyD, partido que casualmente atraviesa una situación más que delicada y cuya líder, Rosa Díez, nunca dejó de soñar en convertirse en sustituta de los nacionalistas en su papel de bisagra verdaderamente influyente.

 

El asunto es que no todos los demoscópicos coinciden en que la llegada Ciudadanos y Podemos acabará con el llamado juego de la Puta y la Ramoneta. Entendiéndose este último como lo de nadar y guardar la ropa practicado sobre todo por CiU durante años, actitud de la que hablaban Quim Monzó y Enric González en una conversación. González tradujo la expresión del juego la Puta y la Ramoneta del catalán al castellano y referido a miembros de CiU como unos tipos “que tienen el pie en dos zapatos”. Pero no sólo se ha utilizado luego para referirse a los Pujol y compañía – Anasagasti también se lo atribuye al PNV y EA-. Para entendernos del todo, Vázquez Montalbán, más directo, lo resumió en “puta de noche y Ramoneta de día” siendo Ramoneta la señora oficial para lucir por el paseo de Gracia y la puta, la que calienta la cama por la noche. Todo esto para definir el juego que los nacionalistas, convergentes y peneuvistas, mantuvieron apoyando o bien al PP o bien al PSOE, dependiendo de quien gobernara, según los sectores críticos del nacionalismo, tanto de derechas como de izquierdas.

 

Pero si bien no hay coincidencia entre los politólogos sobre el papel menos influyente que van a jugar los partidos nacionalistas a partir de este año, entre los protagonistas de la que se da como una tendencia hecha, la sensación es rotundamente la contraria. “Se equivocan aquellos que dan por muerto al nacionalismo, así, ya de entrada. De los 350 diputados que tiene el Congreso, quien gobierne en la próxima legislatura se va a encontrar con que más de una veintena de ellos representan la opción soberanista. Está todo muy abierto. Y aquí en Cataluña elegimos 47 por nuestro peso demográfico, así que veremos” explica el diputado de Convergencia i Unió, Carles Campuzano, experto en temas sociales y fiscalidad, con varias legislaturas de experiencia en Madrid.

 

Campuzano mantiene que, al margen de la aritmética, el independentismo es una cuestión viva, como se verá el día después de las elecciones autonómicas y municipales. Vaticina que primero ganará CiU, luego PSC, luego Esquerra y luego Podemos, que tendrá implantación en el área metropolitana y con la coalición de Ada Colau en Barcelona, que puede quedar segunda después de CiU, por delante de Esquerra y PSC. “El 25 de mayo, el Gobierno se encontrará con que el 45% o 50% de los ciudadanos en Cataluña apuestan por la opción soberanista y que Podemos no es un problema real para el independentismo. A quien afecta es al PSC y a Iniciativa. Se mezclan otros muchos factores, no solo ser de izquierdas o de derechas, los hemos visto en los últimos sondeos del Centro de Estudios de Opinión (CEO) , donde se vio que los votantes de la CUP (Candidatura d’Unitat Popular ), Esquerra y CiU eran votantes de origen catalán, nacidos en Cataluña, mientras que los del PP, PSOE o Ciudadanos tenían más votos de los no nacidos aquí. Es demasiado simplista concluir que la irrupción de Podemos y Ciudadanos se llevará por delante la bisagra CiU o PNV”, remata Campuzano, seguro de que en el Parlamento que salga tras las elecciones generales de noviembre (o enero) habrá esos entre 15 y 25 escaños de votos soberanistas.

 

Como Campuzano, Ana Oramas, la diputada de Coalición Canaria (CC), la fuerza canaria que ha jugado un papel importante en legislaturas del primer Aznar o con Zapatero en momentos clave -como la azarosa noche de mayo del 2010, cuando ZP aceptó las imposiciones de la austeridad de Bruselas- no está especialmente inquieta por la supuesta pérdida de influencia del nacionalismo y defiende con fuerza y sin complejos el papel jugado en estos estos años. “A todos esos que critican al nacionalismo hay que decirles que ojalá este país tenga muchos partidos con el sentido de estado que han demostrado durante años CiU, PNV y CC. A veces incluso con un coste político importante para nosotros en nuestras comunidades de origen. Hemos ayudado a sacar adelante asuntos muy serios, gravísimos, desde la lucha contra el terrorismo de ETA a evitar la intervención de España”. Oramas se reivindica con ganas, desde un aeropuerto que la devolverá a su tierra para pasar los dos días grandes de la Semana Santa. Como Carles Campuzano, la señoría de CC se asombra de lo claro que tienen algunos los pronósticos sobre el nacionalismo, pero tampoco tiene claro el fin del PSOE y PP como alternativos. “Las cosas no están claras, ni como van a evolucionar los datos tampoco. Hay que esperar para hacer incluso sentencias como que el bipartidismo está acabado, No veo un gobierno de Podemos ni de Ciudadanos, tendremos que ver gobiernos con pactos puntuales. E incluso puede que en la próxima legislatura haya que evolucionar hacia los gobiernos de coalición, algo sobre lo que en España no tenemos ninguna cultura. O eso o los acuerdos puntuales, dependiendo. Yo he negociado acuerdos con ambos partidos, PP y PSOE, tanto de legislatura como de Presupuestos y lo que no veo es un gobierno de coalición entre PP y PSOE. Tampoco del PSOE con Podemos. Un gobierno de coalición no tiene porque ser solo de dos partidos. Con Aznar; CC, PNV y CiU pactamos en su primera legislatura. ¿Por qué no vamos a ver a Ciudadanos con CiU?, digo fuera de Cataluña. No creo que se haya acabado el bipartidismo, se alterará con las encuestas y la irrupción de Podemos y Ciudadanos, pero hay que esperar. De todas formas, el objetivo de Coalición Canaria no es ser un partido bisagra sino influir en la marcha de este país”.

En cuanto a la otra posibilidad que manejan algunos expertos, la idea de que Podemos roba votos a los independentistas porque ahora “un votante rojo, de la izquierda de toda la vida, el progre, puede votar a Podemos en Euskadi o en Cataluña en vez de a Bildu o Esquerra, pueden obviar el independentismo radical que antes iba aliado con la idea de más a la izquierda”, tampoco convence, ni siquiera al PNV, “nosotros no hemos hecho ese papel bisagra en Madrid tantas veces como CiU -apunta Pedro Aizpiazu, portavoz económico del PNV- porque siempre tenemos alrededor de seis escaños. Lo hicimos con Aznar al principio, también con Zapatero en la investidura, pero no creo que eso vaya a cambiar mucho. Ni tampoco que Podemos vaya a dañar en exceso a Bildu. Puede que les quite algún voto, pero de ahí a deducir que hacen daño a los independentistas, no lo veo. A Bildu también la vota gente que no es independentista. Y en Cataluña creo que pasa algo parecido. Es cierto que ahora, con más partidos habrá más guirigay y menos pactos, pero los nacionalistas puede que sigamos siendo necesarios. No veo tan fácil que PP y Ciudadanos lleguen a pactos, cuando se están quitando votos uno a otro. Y lo mismo le sucede al PSOE, no les veo yo pactando con Podemos o viceversa. Cuando tienen idénticas raíces o similares votantes y disputan el mismo hueco del electorado, se hacen más daño si pactan entre ellos”.

Y sí, quizá sea este último argumento, lo poco rentable que le resulta a Podemos dar una imagen cercana al PSOE y viceversa, y a Ciudadanos con el PP o al revés, lo que vaya a hacer errar el tiro a aquellos que celebran con antelación el fin del nacionalismo bisagra, o en palabras del propio Pujol “el final de hacer la puta y la Ramoneta“.

Publicado en el Huffington Post

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Política, tudosis

05 abril 2015

¿Votontos o por qué Andalucía es socialista?

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“Andaluces tontos” fue el concepto que empezó a correr sin complejos por las redes sociales en cuanto se supo que el PSOE volvía a ganar en Andalucía, y que todavía persiste como si fueran los únicos en España en volver a votar a los de siempre. 36 años lleva ya el PSOE al frente de la Junta. Ni el desgaste de los viejos partidos, ni la irrupción de los nuevos ha provocado un cambio en el Gobierno. Tanto ponerles verdes que se han olvidado de que el Ayuntamiento de Madrid hace 23 años que está en manos del PP, así como 19 en la Generalitat Valenciana. Por no hablar de los 23 años que Jordi Pujol reinó en Cataluña, de 1980 a 2003.

 

Manuel Chaves, del que tanto Podemos como Ciudadanos exigen la cabeza para empezar a hablar con Susana Díaz, rechaza que los andaluces voten “por clientelismo político. Es un estereotipo que nos persigue desde la primeras victorias hace más de 30 años. Que si es un voto cautivo o está subvencionado. Es difícil admitir que un partido gobierne tantos años. No se quiere entender que es una población de centro-izquierda. Ni tan siquiera los casos de corrupción que no se han podido demostrar, han podido ocultar las preferencias de los andaluces. Mucha gente se equivoca cuando habla del cambio. No se trata de cambiar a mayores por jóvenes o a un partido por otro. El cambio está en las políticas. Y hemos demostrado una evolución en nuestras políticas que los votantes han apoyado”. El apoyo ha sido mucho menos entusiasta que en otras ocasiones, le recordamos a Chavez. “Con la que está cayendo, son unos resultados magníficos”, remata el andaluz.

 

Los comentarios que siguen goteando “son una barbaridad”, según Gaspar Llamazares, “porque los andaluces han elegido lo que han querido. El interrogante no es si los votantes son de una u otra manera. En IU no hemos discutido sobre los votantes, sino que estamos analizando lo que ha fallado, por qué no hemos rentabilizado la presencia en el Gobierno. Yo creo que no ha habido estrategia clara de campaña. El problema que tenemos es que no estamos logrando incorporar a otros sectores”. En UPyD, otro de los partidos que no han seducido precisamente al electorado y que, como consecuencia, se encuentra sumido en una potente crisis interna, se niega a admitir que quienes meten la papeleta en las urnas no sepan lo que hacen. “A algunos les gustaría que fuese como aquello que escribió Bertold Brecht sobre el momento en el que el pueblo había perdido la confianza en el gobierno: ¿No sería más simple/ en ese caso para el gobierno/ disolver el pueblo/ Y elegir otro? No se trata de eso. Igual se necesita más educación. A mí me preocupa que se haya elegido un sistema con tanta corrupción. Pero es la voluntad de los votantes. Habría que haber sabido explicar que esa corrupción que creen que les beneficia, en verdad les perjudica”, reflexiona Irene Lozano.

 

Entre los afectados por las nuevas preferencias de los votantes están los nacionalistas. Hasta ahora catalanes y vascos han sido partidos bisagra pero están cerca de perder su notable influencia en las decisiones de Estado. Carles Campuzano, de CiU, insiste en que “la gente nunca es tonta cuando vota. La alternancia es buena para la democracia. Si se limitaran los mandatos por ley, se evitaría que algunos partidos se mantuvieran 30 años en el gobierno, pero aquí no existe esa posibilidad. Con lo cual, la culpa no es de los votantes, sino de la oposición que no tiene capacidad para ofrecer alternativas”. Cuando le recordamos que CiU ha permanecido en el poder 23 años, él responde que “durante siete años estuvo el tripartito”, como si con eso pusiera distancia con las tres décadas del PSOE-A.

 

“Hay que conocer la evolución ideológica para entender los resultados en Andalucía, o en Valencia, o donde nos paremos a analizar. Andalucía ha sido tradicionalmente una tierra de jornaleros, y Valencia, donde el PP gobierna, ha sido más de comerciantes, más conservadora”, explica Ignacio Urquizu, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y analista de Metroscopia, que añade: “El resultado de las elecciones no es extrapolable al resto de España, pero sí la tendencia”. La tendencia es un PSOE con el peor resultado de la historia, un PP que se hunde, un Podemos que pisa fuerte y un Ciudadanos con un resultado sorprendente, mientras IU se convierte en el increíble partido menguante. Es el aperitivo que los votantes de Andalucía han ofrecido para entretener el hambre hasta que en mayo se cocine en el primer plato y a finales de año se sirva el principal. Y es que España no son solo las redes sociales. Hay otra realidad distinta a la urbanita en la que los nuevos partidos campan a sus anchas.

 

Artículo publicado en el Huffington Post

 

 

 

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Política, tudosis

05 abril 2015

Nueve razones y media por las que Ciudadanos seduce al poder económico

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Álvaro Nadal, director de la Oficina Económica de Moncloa, cenaba hace unas semanas con ocho altos ejecutivos de las grandes empresas de este país. “Ahora el PP va a poner su foco en las clases medias, que han sido las grandes perjudicadas por la crisis, entendiendo como clases medias las unidades familiares con unos ingresos brutos de 20.000 euros anuales”, les comunicó Nadal. “Todos nos callamos, pero a la salida, la reflexión fue que el PP camina hacía la socialdemocracia, al centro izquierda, y no deja espacio al PSOE. Esto significa que están todos podemizados. El único que nos queda es Ciudadanos”, comenta uno de los asistentes. Resultado, lo que pretendía ser un encuentro para mimar al poder económico surtió el efecto contrario. En vista de lo cual hemos hecho un muestreo entre bancos y las empresas influyentes. “¿Por qué os erotiza tanto Albert Rivera?” preguntamos. Estás son las nueve razones y media, una por cada uno de los nueve folios y medio que conocemos del programa de Luis Garicano.

 
1-Debilita a Podemos. Ese argumento es el primero que esgrimen todos los consultados para justificar su alivio ante el ascenso fulgurante de una opción que ellos consideran de centro y centro-derecha. “No va a nacionalizar la banca, ni la energía. Es un respiro. Porque aunque Podemos está mandando el mensaje de que se van a sentar a dialogar, a Ciudadanos no hay que convencerles. Tienen un discurso de apoyo al mercado. Se ve que es uno de los nuestros”, apunta un banquero.

 

2-Se lo hacen con los dos. Son la bisagra ideal para los poderosos. “Valoran posibilidades duales. Dependiendo de las circunstancias del país, pueden inclinarse a un lado o a otro a la hora de adoptar medidas. Puede pactar con PP y con PSOE sin prejuicios”, reflexiona un financiero.

 

3-Nacionalismo sin hipotecas. “Son un chute de colesterol bueno porque nos liberan de los nacionalistas catalanes y vascos, que han condicionado la vida política de este país cada vez que ha habido gobiernos en minoría”, defiende un empresario que conoce a Rivera y que tiene en la cabeza cómo se han acentuado las desigualdades autonómicas cuando CiU y PNV han sido imprescindibles para la gobernabilidad del país.

 

4. “Son el PP en simpático”. Así se refieren a Ciudadanos dos de los grandes. El desgaste que el partido de Rajoy ha acumulado en estos tres años y medio de Gobierno también pesa en el mundo empresarial y financiero, que observa con apatía lo que considera las últimas bocanadas del bipartidismo, tal y como ha funcionado hasta ahora.

 

5. Un rostro atractivo. “Es una cara nueva con dos figuras solventes detrás, como Conthe y Garicano, que nos aseguran la estabilidad jurídica y económica del sistema. La confianza para nosotros es primordial. Tanto dentro como fuera”, aduce un ejecutivo de una corporación con importante presencia en América Latina, que añade: “También en las empresas estamos saturados de los rostros de siempre y queremos sangre fresca que inyecte vitalidad a los más mayores”.

 

6. Pactar es su programa. “No tienen programa de Gobierno. Esa es la realidad. Pero si algo nos ha quedado claro es que el pacto es su prioridad. Hasta han creado una comisión para auditar los acuerdos a los que van a llegar. Me gusta que no lo oculten, como están haciendo los demás”, explica un analista de un importante banco.

 

7-Quieren poder. “Garicano, si entra a formar parte en algún Gobierno, va a ser muy pragmático, porque él siempre ha sido el paradigma de lo pragmático y lo que buscan tanto Rivera como su economista estrella es arañar cuota de poder. Lo necesitan para crecer después. Eso supone que serán más flexibles a la hora de establecer sus prioridades”, desarrolla un economista de un potente servicio de estudios.

 

8- Voracidad por aprender. “En Cataluña sabemos que Rivera es poquita cosa. Es mucho menos de lo que se está proyectando en el resto de España. No tiene equipos, pero ya le ayudaremos. Es un chico listo y poroso. Llega sin mochilas y con voracidad por aprender. De hecho, no le ha importado fichar a dos profesionales que saben más que él -Garicano y Conthe-. Solo los buenos líderes no tienen miedo a incorporar a su equipo a gente valiosa”, argumentan desde una compañía catalana.

 

9-La segunda transición. “Al ser catalán es imposible no recordar la operación Roca, pero con buen final. Al provenir de Cataluña, podrían dar con las claves para resolver un conflicto que nos perjudica a todos. Si tuvieran la capacidad de la antigua UCD para aglutinar a todos en un proyecto común, sería fantástico”, opina otro empresario catalán.

 

Y medio- A los empresarios de Internet también les pone. El apoyo del contexto empresarial en redes sociales se está revelando de una manera sutil pero constante. Tal y como está detectando, Graphext, compañía experta en análisis de fuentes de información digital, tras monitorizar un contexto empresarial de Internet de 200 perfiles, en los que los retuits y favoritos a los mensajes de Rivera y Ciudadanos son constantes.

 

En verde, los empresarios de Internet que siguen a Rivera. En rojo, gente de Ciudadanos, además de los empresarios a los que también sigue Rivera.

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Política, tudosis

05 abril 2015

Con quién no pactarían nunca los 4 fantásticos

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“Que no nos llame nadie con expresidentes imputados en el Supremo que se niegan a dejar el escaño”, responde Albert Rivera cuando le preguntamos con quién no pactaría nunca. “¿Crees qué alguien piensa que el PP puede pactar con Podemos?”, dice José Luis Ayllón, la cara visible del Gobierno en el Congreso. “Nosotros no vamos a pactar con el PP”, apunta Juan Moscoso, del equipo de confianza de Pedro Sánchez. En plena burbuja de encuestas de intención de voto, con empate técnico a cuatro bandas -Podemos, PP, PSOE y Ciudadanos-, los pactos serán ineludibles en alguna de las citas electorales encadenadas del 2015. Entonces, si votas a Ciudadanos o a Podemos porque te da grima el bipartidismo, y si al final los nuevos acaban pactando con los viejos…, ¿en qué se queda la renovación que exigías?

 

Rivera, que está creciendo a un ritmo vertiginoso para asombro de demoscópicos y dirigentes de partidos, es el único que está haciendo campaña con los pactos. “Con este mapa tan fragmentando, a cuatro proyectos, nadie va a gobernar sin acuerdos. Nosotros vamos a auditar cada pacto, le diremos a nuestros votantes que si pactamos con un partido determinado es para lograr una serie de cambios, y para eso vamos a crear un comité de pactos poselectorales”, insiste el presidente de Ciudadanos, que exigirá tres condiciones a quienes quieran arrimarse a ellos: “Ningún imputado en cargos públicos, reforma de la ley electoral -listas abiertas- y el sistema de partidos -primarias obligatorias- y un pacto por la reactivación economía”.

 

El resto de partidos aducen que falta todavía mucho tiempo, y que las encuestas, como estamos viendo, son muy volátiles, obviando la tendencia que no les deja dormir, y es que cada vez hay más actores principales en escena. “Ciudadanos se va a desinflar en cuanto en mayo tenga que retratarse en autonómicas y municipales”, insiste Moscoso. En Podemos, Iñigo Errejón y Carolina Bescansa dan la callada por respuesta. Sin embargo, off the record, fuentes próximas a la cúpula explican que en caso de que les fallen las mayorías, lo ideal sería que “fuésemos los más votados, pero el PP y PSOE pactaran para impedirnos gobernar, en contra de la voluntad del pueblo”. Lo mismo que pasó en las últimas elecciones andaluzas de 2012: Javier Arenas ganó, quedándose lejos de la mayoría absoluta, lo que propició un pacto entre PSOE e IU para gobernar.

 

Digan lo que digan, esto es una guerra a cuatro bandas, como se percibe en las redes sociales que anticipan el campo de batalla en el que se moverán los partidos. El último en sumarse ha sido Podemos. Algunos de los responsables de redes sociales han comenzado a cargar contra la supuesta militancia de Rivera en Nuevas Generaciones del PP, linkando informaciones sobre el tema, y tratando de demostrar que Ciudadanos y el PP son la misma cosa. El centro, por el que pelean los nuevos, está muy reñido. UPyD parece más dedicado a desmontar a Ciudadanos que a frenar la sangría de votos, con varios de sus dirigentes más destacados jaleando @La3VíaMuerta, cuenta entregada a arrastrar por el fango al partido que les está canibalizando. Está por ver que la confrontación de siempre sea rentable, pues los ciudadanos están hasta el último pelo del y tú más.

 

Hoy, en la primera sesión de control tras el debate del estado de la nación, la bronca ha vuelto a ser la nota dominante en el hemiciclo. En el patio del Congreso, uno de los ministros de Rajoy comentaba con uno de los estrategas socialistas el calentamiento global que se percibe en los escaños, que ambos justificaban por la necesidad de contrarrestar el tirón mediático de los otros dos partidos que están fuera del parlamento. Aferrarse a la estrategia tradicional igual ya no funciona.

 

“Lo viejo no son las marcas o los partidos, sino la forma de hacer política de los líderes. Las luchas internas de los partidos convencionales -PP, PSOE, IU, CiU- dañarán sus opciones electorales como nunca antes, pues ahora hay nuevas opciones. Y porque lo único que le falta al elector ya es que el candidato ponga en evidencia que sus intereses personales están por encima de su propio partido. Los candidatos que continúen por esa línea se van a llevar una amarga sorpresa el 22-M”, augura el demoscópico Narciso Michavila, presidente de GAD3.

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Comprimidos

  • El nuevo líder del PP andaluz que quiere parecerse al viejo
    4 febrero, 2015 | 11:33

    Para que los andaluces tengan claro que están votando a los de siempre, se llame Juanma Moreno Bonilla o Javier Arenas, nada como una de comunicación no verbal. El líder amadrinado por Soraya Sáenz de Santamaría tiene la ardua tarea de no perder votantes, que es a lo que se dedica ahora en cuerpo y [...]

  • Para entender el cenagal de la corrupción, un libro de Pradera
    30 octubre, 2014 | 16:04

    ¿Quieres entender lo que nos está pasando? ¿Cómo hemos llegado a este cenagal, esta peste a podrido que todo lo invade? Busca un libro que se escribió hace 20 año y ha sido publicado ahora. Se títula “Corrupción y Política. Los Costes de la Democracía”. Lo escribió Javier Pradera, para muchos el mejor editor en [...]

  • No me llames Patricia, llámame Ana
    15 septiembre, 2014 | 14:19

    La primera orden de la presidenta del Santander a los medios ha sido clara. No me llames Patricia, llámame Ana. La semana pasada era Ana Patricia en todos los titulares, y esta semana es Ana a secas. Ana P. como se ha conocido toda la vida a la primogénita de Emilio Botín en las redacciones [...]

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