Además, tudosis

05 marzo 2012

Políticos en chandal, impossible is nothing

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Si yo fuese CEO de Adidas, lo tendría claro. Utilizaría las fotos de todos los políticos que se han enfundado una de sus prendas y las colocaría el slogan de la casa ‘Impossible is nothing’. Un concepto que encaja mucho mejor con un político que con un deportista. Qué es superar un récord mundial comparado con organizar un conflicto internacional o exprimir a la población para subsanar la incompetencia profesional de quienes gobiernan, como ha quedado de manifiesto con esta recesión. Esos son logros y no los olímpicos. Que el chandalismo de los políticos ha pasado de tendencia a horror, lo confirman el feísmo de las imágenes de Chavez y Fidel departiendo de sus cosas con unos modelos en punto de algodón que provocan aversión. Y es que ni tan siquiera a Obama le sienta bien el chándal.

Obama tiene predilección por el chandal negro y eso que le sienta como un tiro

Sin embargo, el asunto del chándal va más allá de una instantánea. Responde a una estrategia. Se trata de hacernos creer que son personas sanas y activas, capaces de desconectar y oxigenar la mente. Además, pretenden resultar cercanos usando el mismo atuendo que los parados los lunes al sol o el uniforme oficial  para ir al Carrefour o al Centro Comercial el fin de semana. Lanzan un mensaje en dos niveles de lectura: tenemos las cualidades de los deportistas (sacrificio, superación,etc) y somos gente corriente, por lo tanto puedes identificarte facilmente con nosotros.

 

Cameron y Zapatero parecía que se comían el mundo. A uno ya le han deglutido

En este mundo globalizado, se echa en falta la boina del Che Guevara, los trajes de pana de Felipe González o el sombrero de cowboy de Reagan. Hasta Hu Jintao, el presidente chino, se viste con traje gris marengo o azul noche como si fuese uno más de los mandatarios que acuden a las burocráticas cumbres de la Unión Europea parapetados tras el traje oficial de faena del estadista moderno. Da igual que te llames David Cameron, Obama, Sarkozy, Chavez o Fidel. O te pones el traje o te pones el chándal.

Carla dile a tu marido que ese modelo destaca su banda ancha: cinturas, caderas, culo

 

Y no es por criticar, pero los políticos proyectan una imagen bastante antinatural en cuando se desprenden de la seguridad de un traje bien cortado y una corbata de Hermes. En ropa deportiva pierden el sex appeal que procura la erótica de poder. Sarkozy es un claro ejemplo. Con su traje cosido sobre el cuerpo, sus camisas impolutas y sus zapatos Bertulli que elevan hasta 7 cm a quien los calza, alcanza por los pelos el porte de presidente de la República. Ahora, cuando sale a correr, no hay por donde cogerle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las tendencias sólo hay que seguirlas si encajan en tu personalidad. Frenar el consumo irresponsable de chándal merecería un anuncio por parte del ministerio de Sanidad, porque algunos no son conscientes del autoengaño que les arropa, hasta que no han perdido a su corte de asesores y vuelven a ser uno más del montón.

Rajoy se resiste más al chandal que a asumir el cumplimiento del déficit

Si algo hay que valorar en Rajoy es su resistencia a enfundarse ropa deportiva. Encontrar una imagen del presidente del Gobierno en chándal es imposible. Ni tan siquiera para montar en bici con Perico Delgado oso desprenderse de los náuticos y el jersey de pico amarillo tan típico en los 80. A Rajoy le van más las caminatas que correr, y lo máximo que acepta es cambiar los zapatos por unas deportivas. Esperemos que no caiga en la vulgaridad y se ponga a echar carreritas con sus homólogos europeos.

 

Blair y Aznar, dos ex a los que les gusta posar en chandal

Aznar es un caso clínico de vigoréxico que disfruta contemplándose en la prensa, mientras que Blair trata de no perder comba y si para seguir pareciendo un presidente hay que dejar que te pillen jugando al tenis, pues invitas a los fotógrafos al partido. Ambos necesitan seguir estando en el candelero para cobrar por asesorías, charlas y esas cosas a las que se dedican los ex presidentes.

Castro y Chavez, chandarizados hasta la médula, despiden un aroma a geriátrico

El idilio de Chavez y Castro con el chándal da para un análisis en profundidad sobre los uniformes de ambos dirigentes autodenominados como ‘revolucionarios’.  La obsesión de Chavez por ser un clón de Fidel le ha llevado a adoptar el mismo uniforme verde oliva que el cubano no se quitó de encima hasta que se jubiló. Es más, hasta copió el del ejército cubano para vestir a sus militares con él. Así que estaba cantando que acabaría incluyendo en su fondo de armario, el chándal de Fidel para alternarlo sus otros tres uniformes: el de civil trajeado para las cumbres internacionales, el de camisa roja para las arengas internas y el del Fidel Castro revolucionario para simular en la región que es el mito que no es.

 

Y no, está vez no vale como excusa el ‘vaya yo caliente, ríase la gente’

 

 

 

 

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