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23 mayo 2012

Hijos, así son las pesetas. Historia para Pepe

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“Pero mamá ¿cómo son las pesetas?”. Pepe tiene cuatro años, es un parlanchín brillante, especialista en marear a los taxistas, a los fruteros y a su familia con preguntas muy pertinentes. Eso fue lo que hizo el otro día. Preguntar a su madre, @pilarportero, por las pesetas, porque lleva una temporada soportando a todo su entorno, incluidos los abuelos, hablar de las pesetas. Comentada la pregunta del niño, nos dimos cuenta de que en realidad, Pepe con su osadía sin prejuicios, no hizo más que transmitirnos lo que nuestros hijos más mayores -12, 14, 18 años- no verbalizaron, pero rapidamente se apuntaron a la duda del enano. “Es verdad. Yo, si vuelve la peseta, no sabría cómo es”.

Es tocar las monedas y ponersele cara de usurero

Naturalmente, las tudosis.es procuramos ser gente políticamente correcta de vez en cuando y nos apresuramos a calmar a nuestras criaturas. “¡No hombre, que tontería ¿cómo va a volver la peseta? Estamos en el euro, somos europeos, no nos van a dejar caer, bla, bla, bla…”

-Sí, pero ¿cómo eran las pesetas?-insistieron los “porfiados” de nuestra prole. Nos tuvimos que rendir y ese fue el momento en que la Portero se fue a buscar “unos botes que tengo guardados en casa con antiguas pesetas. Mi padre decidió conservarlas antes de que desaparecieran”.

Encontró uno repleto de 25 pesetas con la cara de Franco. Las sacó y se las enseñó primero a Pepe. “Así eran la pesetas, hijo”. “¡Jo, qué grandes, parecen de piratas!” respondió Pepe, mirando con cara de “usurero” una de las de Franco. ¡Este niño!

Así comenzamos a contar la historia de la peseta a los chicos.

 

Sí Pepe, eran como las de los piratas, mucha gente las llamaba “rubías” porque cuando estaban nuevas parecían de oro.Además, hasta que llegó la II República -chicos, un Gobierno que hubo en España de 1931 a 1936 y que no tenía Rey- las pesetas se acuñaban en plata. De verdad. No pero no nos preguntéis, no guardamos ninguna de aquellas de plata.

Había también billetes que llevaban retratos de muchos escritores, unos mejores que otros claro. Mira, ¿sabéis que vamos a hacer? Cómo los billetes son muy bonitos, nos haremos una camiseta con los señores -y señoras- que salían en esos billetes. Unos eran marrones, otros eran verdes. El más famoso era el verde de mil pesetas, que le llamaban de muchas maneras. Por ejemplo, lechugas. Y en la cárcel, creo recordar que a los billetes se llamaban también “talegos”.

Ojo, aún no las comercializamos, pero todo se andara.

Con lo de los motes para las monedas arrasamos ante los chicos.  Explicarles que la peseta además de ser una “rubía”, también era “pela”. Que había una moneda, que eran céntimos -uf, hubo que contar como se descomponía la peseta- que se llamaba perra -gorda y chica- “porque en su origen llevaba un perro como dibujo. O eso nos contó nuestra abuela”. Y que a las de cinco pesetas juntas, una muy famosa en la época de Franco, se la llamaba “duro”. Nuestras chicas respondieron eso de “claro, por eso vosotras pelmazas, decís eso de que es muy apañá, que de una peseta hace un duro“.
Los dos reales, con su agujero dentro, le parecieron a Pepe un donuts aplastado…
En fin, que terminamos la clase que comenzó contándole como eran las pesetas, con una de mala historia, en la que más que madres parecíamos abuelas cebolletas. Sólo recuperamos nuestro prestigio cuando les recordamos que el euro es más joven que algunos de ellos ¡sólo tiene 10 años!, porque nació el 1 de enero del año 2002 y durante dos meses convivió con la vieja peseta, que había nacido ni más ni menos que en 1869.
Para colmo, les colamos algún chiste -de los muchos que había- sobre la peseta, como este que pillamos por la red:
 “Un gallego que estaba haciendo la mili y todos creían que era tonto, los soldados le tiraban monedas de peseta, duro y 25 pts y el cogia las pesetas
otro soldado le dice al sargento que tambien era gallego:
-oye José mira todo el mundo se rie de Manoliño, le tiran duros y pesetas y el coge las pesetas y se rie todo el mundo de él, el sargento llama a Manoliño y le dice:
Manoliño estas dejando quedar mal a los gallegos, te tiran duros y tú coges las pesetas,¿ no sabes lo que valen las monedas ?
-Claro mi sargento, cómo no lo voy a saber, pero si cojo los duros se acaba la broma y ni duros ni pesetas”.
¡Los mayores querían que les dijeramos que era la mili!!!! Por último, Pepe de nuevo puso el broche de oro al oir un chiste de gallegos, que no sabemos si entendió: ¿Oye y Rajoy, el que manda, va a volver a poner la peseta?”. Fue a la única cosa que no supimos contestar con la rotundidad de unas buenas madres. “No sabemos Pepe, pero se lo preguntaremos un día de estos. Si nos deja”.

 

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