Política, tudosis

09 julio 2012

La Rajoyzación de Rubalcaba

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Crece el desanimo en el PSOE. Cada nueva encuesta o cada nuevo congreso federal evidencian el deterioro del partido. Las críticas internas a la gestión de Rubalcaba, que no logra frenar la caída libre del principal partido de la oposición, cuestionan una estrategia que guarda numerosas similitudes con la que Rajoy desarrolló mientras jugaba ese mismo papel.

Con los votantes huyendo despavoridos, a pesar de que el Gobierno se enfrenta cada día al desgaste de los recortes y la debacle económica, muchos ven en la rajoyzación de Rubalcaba la garantía de que no regresarán a Moncloa en varias legislaturas con un líder amarrado al poder, obviando el panorama y sin abordar renovación posible. “Ni Rajoy ni Rubalcaba son números uno. Ambos fueron designados por el presidente saliente, Aznar y Zapatero respectivamente. Ninguno de los dos tiene punch ni conecta con la gente. Quienes marcan el cambio de Gobierno son votantes del PSOE, que son menos fieles que los del PP y cuando se cabrean no votan o votan a otro partido. Sin embargo, los del PP les votan aunque no estén satisfechos con su líder”, asegura un veterano ex ministro socialista que considera que “o surge una alternativa viable de esa generación perdida de entre 35 y 45 años, a los que tapona Alfredo y su gente, o los votos los captará IU o Rosa Díez”

 

 

Justo una de las cabezas más brillantes de la generación perdida, que hasta hace unos meses colaboraba con la dirección, analiza así las dificultades de Rubalcaba para encandilar a los votantes socialistas: “¿Por qué no cuaja? Por dos motivos. 1. En el contexto actual es imposible que cuaje. La experiencia de gobierno es muy reciente y diga lo que diga Rubalcaba, lo tiene medio imposible. 2. La gente comienza a interiorizar que nadie tiene la solución y la clase política está muy desprestigiada… Lo que viene de los políticos ahora tiene cada vez menos credibilidad. Por lo tanto el contexto es muy malo para hacer oposición. Otro handicap añadido es que el PSOE tiene muy difícil hacerse oír. El panorama mediático es muy adverso al PSOE”.

 

 

El descrédito que atenaza a los políticos, no parece considerarse motivo suficiente para la autocrítica. La línea que ‘vende’ Rubalcaba de moderación y responsabilidad acorde con el momento por el que atraviesa el país y a la que su entorno achaca el perfil bajo que mantiene desde que el PP ganó las elecciones hace 8 meses, no es causa suficiente del nulo interés que muestran los españoles por el partido. Resultaba igual de incomprensible observar a Rajoy abrazado a su cargo tras perder dos elecciones seguidas como a Rubalcaba ahora hundiéndose encadenado al partido. “Da la sensación de que la estrategia dominante de la dirección es la de las “mareas”: la marea se me llevó y la marea me devolverá. Dentro del PSOE se achacan mucho de los problemas actuales a la herencia recibida. En eso coinciden con el PP. La renovación es tabú porque eso significaría que algunos de los que están, dejarían de estar. Y es paradójico, viniendo del muñidor de los renovadores en los 90. Si dices algo crítico, pueden pensar que eres un desleal… Así que hay temas que ni se abordan. Los dirigentes en casi todos los sitios, son los mismos desde hace 30 años. Cualquier reflexión sobre esto saben que les cuestiona a ellos”, apunta otro de los ‘taponados’.

 

 

 

Rubalcaba siempre se ha movido mejor en la sombra, pero el poder engancha mientras el autoengaño trata de justificar esa versión de que solo está ahí para realizar la travesía del desierto. La realidad es que a todos aquellos a los que Juan Moscoso llamó en nombre de Rubalcaba pidiendo su apoyo para imponerse a Chacón hace cerca de un año, son escépticos. Ninguno sigue confiando en la promesa de que después de ganar cedería el testigo a uno de los jóvenes para que liderara la renovación del partido. “Pasa lo mismo que vemos en la industria cultural con el cine, la música o los libros, el modelo se ha agotado pero los partidos se resisten a transformarse para dar respuesta a las demandas de sus consumidores. Los argumentarios de legislaturas pasadas ya no sirven“, explica un joven socialista de los que creyeron que había sitio para ellos y que ya no alberga demasiadas esperanzas en que el ansiado cambio se produzca voluntariamente. Una opción, como sugiere Roger Senserrich, es meterse dentro de los partidos para cambiarlos. Y otra, montar uno desde cero.

 

 

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