Política, tudosis

30 enero 2013

La moda primavera verano de Rajoy: Transparencias las justas y el sonrojo descartado

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El presidente se niega a su partido enseñe la ropa interior

Ya es oficial. El presidente del Gobierno acaba de presentar en el Congreso la nueva temporada política, como si estuviera en la Madrid Fashion Week. Rajoy ha dejado claras las líneas de su colección: El Ejecutivo agita la bandera anti corrupción y se cuelga la medalla de los buenos resultados de la reforma laboral. Sí, han oído bien, “la reforma laboral está funcionando muy bien”, asegura desde la tribuna. Y el presidente no miente, porque no habla desde la perspectiva de los seis millones de parados, sino desde el punto de vista de los empresarios que han podido soltar lastre a precio de ganga para volver a contratar con sueldos mucho más bajos que los que pagaban hace unos meses. Como diría Andrea Fabra, que sigue inexplicablemente sentada en su escaño, ¡qué se jodan! esas casi dos millones de familias con todos sus miembros en paro.

A quienes recibe el presidente en su despacho no son desahuciados, que este año aumentarán un 30% más según el Banco de España, sino a presidentes de grandes compañías que tienen preocupaciones distintas, como mantener el beneficio para que los accionistas no les desalojen a ellos de sus confortables despachos. Así que cuando el presidente repite el mantra que más escucharemos en los próximos meses tratando de sepultar la realidad a base de palabras, le aplauden entusiasmados los suyos. La reforma laboral funciona, repite sin sonrojarse igual que la ministra Bañez cuando dice que “la reforma ha servido para frenar la destrucción de empleo”, quizá porque no mira la EPA. Ni se ha enterado todavía que el INE ha registrado una caída de la economía en 2012 todavía más dramática que la señalada por el Banco de España, de un 0,7 en el último trimestre a pesar de tirón del consumo que supone la Navidad.

Descartados los colores encarnados, pues nadie en el Gobierno ni en el PP se pone como un tomate al escuchar el nombre de Bácernas ni el concepto financiación ilegal, el gris y el negro serán de otra vez tendencia entre los políticos, claro. Porque a los demás presentes en esta opereta barata -periodistas y personal diverso del Congreso-, les envuelve el rojo más ardiente. Ningún diputado ha preguntado al presidente si Bárcenas le ha entregado alguna vez uno de sus famosos sobres o si tiene conocimiento de que existan grabaciones suyas, como el extesorero presumía tener guardadas entre sus íntimos. Ni uno solo de los representantes de los ciudadanos se ha atrevido a plantearle la cuestión. Ni tan siquiera Rubalcaba, que tras rechazar la semana pasada, justo antes de que saltara el caso de Amy Martin, un pacto anticorrupción, ahora presenta uno propio con el empleo como protagonista. Así son los grandes modistos, les gusta firmar sus piezas, aunque sean una fotocopia. El ego de los líderes no tiene nada que envidiar al de John Galliano. Así que Rubalcaba ha enseñado el boceto y Rajoy se lo ha aceptado. Habrá que ver cómo queda luego una vez fabricado. Lo ves en la pasarela y luego no lo reconoces en el corner de El Corte Inglés. Lo mismo sucede con lo que se vende desde el hemiciclo, en el BOE pierde todo el glamour. Como ha dicho sabiamente Soraya Saénz de Santamaría: “La corrupción no entiende de colores”.

La transparencia es otro de los hits de la colección. Justo en eso coinciden con lo que las webs de moda cuelgan ya en sus portadas a modelos con tejidos etéreos y reveladores. Solo que los partidos no están dispuestos a que se les vea la ropa interior. Quieren que los más de 20.000 organismos de la Administración Pública se vistan con tules pero a los partidos ni tocarlos. La Ley de Transparencia, que se está tramitando estos días en el Congreso, es el vehículo perfecto para dejarse de gestos y demostrar auténtica intención de dejar de ser opacos, pero ni PP ni PSOE están por la labor de autoincluirse. Soraya Saénz de Santamaría lo ha dejado clarísimo refiriéndose sólo a la transparencia obligatoria de las instituciones como la gran señal de que el robar se va a acabar. Rajoy se ha dado por satisfecho con el informe que el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales está preparando sobre regeneración democrática. Y el PSOE, por descontando, no quiere ni pensar cómo estaría su cúpula con trajes tan descocados.

Con tendencias como estás, más vale volver a sacar la ropa del año pasado del armario.


Artículo publicado originalmente en El Huffington Post

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