Economía, tudosis

29 abril 2010

Krugman, querido, diles que estoy hasta ahí de gurús de Todo a cien

Por Pilar Portero

Vaya días nos están dando los popes. Primero, unos ingleses se atreven a desbancar a Adría de su lista de los mejores restaurantes del mundo cabreando básicamente a los críticos patrios -gurús en su ámbito- que siguen el juego a la Michelín -guía rácana con el talento nacional-. Luego, resulta que las profecías del Nostradamus de la economía mediática, Paul Krugman, se empiezan a cumplir y Standard & Poor nos baja la nota, es decir la credibilidad, poniéndonos en el disparadero de salida para pegarnos la gran hostia junto a Grecia, Portugal e Irlanda. Y por si fuera poco, los gurús de la prensa de masas -a los que vendría bien las dos tardes de clase de economía que dió Sevilla a ZP-, con sus plantillas integradas y todo, titulan como si mi tía la del pueblo supiese lo que es la Triple A.

(¿Considera Krugman -en la foto- que Ferrán Adriá es también un PIIGS?)

Así que al ciudadano medio no le dejan otra salida que cabrearse. Porque resulta que gracias a los miles de millones que la Unión Europea y EEUU han invertido en mantener vivo al mismo sistema financiero que generó la crisis, ahora los especuladores -herederos de George Soros, el hombre que hizo quebrar el Banco de Inglaterra en 1992- pueden divertirse. Y claro, el cachondeo consiste paradojicamente en morder la mano que te ha dado de comer. Y agencias de calificación como Standard & Poor’s alientan los ataques contra la deuda pública de los países denominados sarcásticamente PIIGS hasta por los economistas más venerados.

La verdad es que tiene su gracia que un oligopolio como el formado por las agencias de rating Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, las tres neoyorkinas que controlan el 90% del mercado, mantenga intacta su credibilidad a pesar de que Enron y Lehman Brothers gozaban de notas excelentes mientras se hundían. Incluso Madoff lucía orgulloso la Triple A. Y no es que el Gobierno de España con sus toneladas de planes que sólo sirven para tapar agujeros, no merezca un rapapolvo pero es que quién se lo está echando debería haberse pasado una buena temporada cara a la pared. El problema es que los organismos de regulación les han otorgado un sobrepoder y lo usan con distinto criterio. Resultan más condescendientes con las empresas que les pagan por calificarles que con los Gobiernos gracias a los cuales mantienen su status. Desde el G-20 se viene hablando de endurecer el control y de crear una agencia europea de rating pero lo cierto es que en la reciente reunión del Ecofin no se materializó ni una sóla medida.

Claro que los ‘listos’ del universo culinario tampoco se quedan cortos. La culpa es de un titular, como casi siempre, más comprensible que los de la patada en el culo que nos ha dado Standard & Poor’s. Los críticos se rasgan las vestiduras al enterarse de que una revista british desposeía a Ferrán Adría de la corona de rey de la gastronomía mundial. El restaurante danés Noma de René Redzep, un papillote mínimal envuelto en los sabores de la tierra que ha probado Sofía Ruíz de Velasco, es el nuevo soberano.

Lo más chistoso es que a los gurús que dictan dónde hay que comer, lo que más les jode es que unos ingleses se atrevan a opinar. Ese pueblo famoso por desayunar salchichas de perro con huevo a la plancha y un tomate espachurrado no puede convertirse en una autoridad. La lista Pellegrini de la revista Restaurant ha sido tildada de fraude por Maribona, crítico del ABC, como si la Michelín fuese objetiva y no relegase a los cocineros españoles ante el chovinismo galo. Son precisamente los franceses los culpables del boom de la cocina escandinava. El Bocuse d’Or es un ejemplo de cómo nuestros vecinos han estado promocionando la competencia del Norte de Europa para matar el genio patrio. Así que menos escandalera, porque estos son los frutos de lo que nos hemos labrado.

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16 Comentarios

Comentarios

16 Comentarios

  1. María José Llerena dice:

    Así se habla, Portero. Hay que poner a las empresas de rating en su sitio.

  2. Beatriz García dice:

    No veas lo que me costó enterarme de lo que pasaba con tanta AA, AAA, AA+…


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